Hay un número que llama la atención: 3,83.
En el ResMed Global Sleep Survey 2025, realizado con 30.026 personas en 13 mercados, las mujeres declararon una media de 3,83 noches de buen sueño por semana. Los hombres, 4,13.
La diferencia es de 0,3 noches por semana. Es un dato de una encuesta, no una medida clínica del sueño y tampoco una cifra que podamos multiplicar por décadas para calcular una supuesta «deuda de sueño de por vida».
La diferencia merece atención, pero no tiene una explicación única. Edad, responsabilidades de cuidado, salud mental, dolor, condiciones médicas, entorno, embarazo y posparto, perimenopausia y menopausia pueden influir en el sueño de formas distintas según la persona.
La brecha de sueño entre mujeres y hombres
La investigación ha encontrado diferencias por sexo y género en varios problemas de sueño. Una metaanálisis clásica encontró mayor prevalencia de insomnio en mujeres que en hombres, y otras investigaciones describen cambios a lo largo de la vida.

Eso no significa que todas las mujeres duerman peor ni que todos los hombres duerman bien. Las cifras describen grupos, no predicen la noche de una persona concreta.
Entre los factores que pueden influir están:
- cambios hormonales a lo largo de la vida;
- sofocos y sudores nocturnos en la transición menopáusica;
- embarazo y posparto;
- dolor y otras condiciones de salud;
- ansiedad, depresión y estrés;
- responsabilidades de cuidado y horarios;
- apnea del sueño y otros trastornos que también afectan a mujeres y pueden pasar desapercibidos.
El papel de las transiciones hormonales
Las hormonas reproductivas interactúan con sistemas relacionados con temperatura, estado de ánimo y sueño, pero no dictan por sí solas cómo dormirá una persona.

Durante la perimenopausia y la menopausia, los cambios hormonales pueden coincidir con sofocos, sudores nocturnos, cambios de ánimo y despertares. Para algunas mujeres, estos síntomas afectan mucho al sueño; para otras, menos.
Cuando despertarse de madrugada se vuelve frecuente
Si te despiertas a menudo de madrugada, no hace falta asumir que la causa es hormonal. También pueden influir el estrés, el alcohol, el dolor, medicamentos, apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas u otros factores.
Si los despertares son nuevos, persistentes o afectan claramente a tu día, merece la pena comentarlo con un profesional sanitario. Puedes leer también sobre despertarse a las 3 de la madrugada.
Por qué no hay una solución única
Un consejo genérico como «mantén fresco el dormitorio» puede ayudar con el confort, pero no sustituye una evaluación cuando hay síntomas importantes. Del mismo modo, reducir todo el problema a «hormonas» puede hacer que se pasen por alto otras causas tratables.
Qué hacer cuando el sueño cambia
Si el sueño empeora durante una transición hormonal, empieza por observar el patrón sin culparte. Anota durante unas semanas cuándo aparecen sofocos, despertares, cambios de ánimo, alcohol, cafeína, dolor o medicación. Esa información puede ser útil en una consulta.
La TCC-I sigue siendo un tratamiento de primera línea para el insomnio crónico, también durante la menopausia. Dependiendo de los síntomas, un profesional puede valorar además opciones específicas para sofocos, salud mental, apnea del sueño u otras causas.
No necesitas aceptar el desvelo como algo inevitable por ser mujer.
El 3,83 no es un destino
El 3,83 es una media declarada en una encuesta global. No es una nota, una profecía ni una condena biológica.
Si estás atravesando una etapa en la que duermes peor, tu experiencia merece ser tomada en serio. A veces bastan cambios prácticos. Otras veces hace falta una evaluación más específica. Y algunas noches simplemente son malas noches.

Lo importante es no convertir una estadística de grupo en una explicación automática de tu propio cuerpo.
Preguntas frecuentes
¿Las mujeres duermen peor que los hombres?
En algunas encuestas y estudios, las mujeres reportan más problemas de sueño e insomnio que los hombres. En el ResMed Global Sleep Survey 2025, con 30.026 personas en 13 mercados, las mujeres declararon 3,83 noches de buen sueño por semana y los hombres 4,13. Es una diferencia de grupo y no predice cómo dormirá una persona concreta.
¿La perimenopausia puede causar problemas de sueño?
Puede contribuir. Los cambios hormonales, los sofocos, los sudores nocturnos y los cambios de ánimo pueden alterar el sueño durante la perimenopausia y la menopausia. Pero no son las únicas causas posibles, por lo que los problemas persistentes merecen una valoración más amplia.
¿Por qué los consejos de sueño no funcionan igual para todas las mujeres?
Porque los problemas de sueño tienen muchas causas. Una persona puede necesitar ajustar hábitos; otra puede tener sofocos, dolor, ansiedad, apnea del sueño o insomnio crónico. Los consejos generales pueden ayudar, pero no sustituyen una evaluación cuando los síntomas son importantes o persistentes.

